viernes, 23 de julio de 2010
Sentándose en la hamaca, no en esas de los parques, sino en las de hilos, las que se pondrían en el patio de una casa, escuchó como las articulaciones de sus extremidades inferiores retumbaban en su oído.
Carajo, ya estaba viejo.
Levantó la cabeza hacia el lejano y cargado cielo, expectativo.
Era una de las tantas cosas que habían cambiado. Ya no tenía ese color boreal sobre el cual se divisaban las estrellas salpicando de brillos la noche.
Era como si el cielo también acumulara los años, y en vez de tener arrugas, estaba gris, tapado por todos los edificios que se habían construido. Ya no llovía. Ya no era tan apasionado.
El hombre, con esfuerzo, se recostó sobre la tela arrugada de la hamaca y deslizando su peso hacia ambos lados, comenzó a hamacarse.
Ahora el cielo se movía.
Dos cosas viejas moviéndose en sincronía.
Le miraría y le maldeciría por haber sido testigo de todas las atrocidades que había cometido. Y le maldeciría por no haberle dado amparo; mas ahora era espejo de sus acciones pasadas, y ya no quedaban miradas de odio para entregar.
Una sonrisa le curvó los labios al sentir ese golpe de aire cálido tan conocido y entrañable.
Le hacía acordar a ella.
Le hacía acordar a porqué ahora estaba hamacándose solo, llorando lo que el cielo no daba hace décadas.
Un espasmo de dicha recorrió su cuerpo cuando reconoció el olor acaramelado que siempre tenía en el pelo, largo y rojo como sus mejillas. Su cara ovalada y blanca se pinto en el viento, sonriendo. Como extrañaba esos labios rojos por naturaleza, esa mirada furtiva.
Cerró los ojos y por inercia se tocó el dedo anular.
Era de esperarse, él no se sentiría sorprendido al notar el faltante anillo en su dedo.
La tristeza se apoderó del hombre, absorbiéndolo todo.
Esa época en que las hojas caían y él no era más que cabello y libido.
Esa época en que la conoció, derrumbando sus propias paredes. No había qué decir, las miradas brillantes y llenas de furor arrasaron con sus ojos, superándolos.
En esa época, en que ella le habló de su embarazo y él se paralizó, revolviéndose el estomago, llenándose los ojos de lágrimas.
Había pasado tanto tiempo, y las cicatrices en la piel podrían probarlo, mientras que los años atestiguarían por él. Remordimientos, estúpidos remordimientos. Ella se marchó. Y él no la siguió.
Abrió los ojos.
La hamaca había parado hace rato, y el viento era ahora una horda de dagas punzantes bailando sobre sus poros. ¿Cómo algo tan hermoso se torna tan abstractamente frío, sin vida? Horrorizado, dejo caer los brazos sobre su pecho, cerrando los parpados con vehemencia, tratando de que las sombras se alejaran.
Esta vez no había a quien dejar. No había familia a la que destruir. No había amor al cual darle la espalda. El cuerpo dolorido lo trajo a la realidad.
Su cabeza ardía y su garganta seca le pedía a gritos algo que no existe. Rompiendo con el habito de las pastillas, se aseguró de dejarse dormir por las dagas que ya no le lastimaban como antes, con los ojos abiertos de par en par en busca de algo en el vasto firmamento gris.
Ahora le parecía que se podía hundir en las líneas uniformes de nubes a semi formar, ahogándose con el humo del cual fueron formadas, su garganta no lo resistiría.
Dejó la cobardía de lado, y empezó a respirar a bocanadas, para llenar el vacío que sentía.
Sus cartas no tuvieron respuesta, y fueron devueltas años atrás.
No recordaba quien le había contado, como al pasar, que la ahora mujer, madre soltera, había tenido su vuelta a casa muy prematuramente. El nene, ahora hombre de familia, la habría velado hace años.
Las cosas que un hombre puede generar con simplemente mover los tobillos son más grandes que todas las gotas que el cielo pueda escupir.
Ahora la fuerza no estaba, la había dejado con aquella muchacha de pelo cobrizo y su panza, apenas relievada.Todo se sumió en silencio.
La respiración, cada vez más lenta.
Otra vez el dibujo de su cara en lo gris. Otra vez esa sonrisa.
Pero había algo distinto esta vez.
Ella se había ido, y ahora, él la seguiría. jueves, 22 de julio de 2010
No tengo arrepentimientos, y recuerdo el día en que nos conocimos, no había manera de que te olvidara, así que te seguí a casa, y esperé hasta que estuvieras solo. Y me arrastré adentro de tu cuarto mientras dormías, me acosté a tu lado y supe que nunca te dejaría ir. Sé que suena tan mal, pero solo soy una criminal locamente enamorada. Me puedes arrestar, no me quiero ir. Enciérrame, tira la llave. No me importa si estoy en un grave problema, soy adicta a tu amor, seré tu prisionera. Te despertaste, mirándote en tu sueño. Como un venado en las luces de un auto que no pude ver nada más que la manera en que respirabas. Y gritaste al tope de tus pulmones, no podías creerlo, pensaste que estabas soñando. Yo sabía que nunca querría dejarte ir. Sé que suena tan mal, pero solo soy una criminal locamente enamorada. Estoy preparada para las consecuencias, créeme, tengo las peores intenciones.-
lunes, 19 de julio de 2010
Lo ve como un desgasto físico. No puede estirar los brazos para abrazarlo, ni aunque él llore y llore gritando su nombre en silencio. Claro que ella nunca lo besó. No le pagan para eso. Es algo tan común en este tiempo no mirar a la gente a la cara. Pero después de él viene otro, y otro. Todos son él, y él son todos. Promedio de 7 u 8 por día. Y como es que todos los que entran en su cuarto salen satisfechos y vuelven por más. Ese más que les falta, es lo que ella nunca les va a dar. Es por eso que terminan regresando como moscas a la luz de un faro. Si lo que los atrae los mata. Y eso que puede llegar a salvar vidas, más arriba que sus piernas y pechos, no tiene precio. Esa exhalación que sabe a humo y frutilla, producto de su labial y cigarros.
miércoles, 14 de julio de 2010
martes, 13 de julio de 2010
It's raining all the time. I need you by my side
So I hit the floor, once again.
Hoy pasé por al lado de un extraño que tenía tus ojos. ¿O eras vos?
Empieza a llover. Y las cosas que antes generaban impotencia y lágrimas, ahora son solo una puntada de angustia en mi cejas, fruncidas, negadoras.
Sintiendo el agua recorrerlo todo. Sintiéndola salada y llena de cosas que no puedo pronunciar. Entonces duele cuando entra a las heridas. Lo salado rompe con la dulzura del tajo y lo molesta, obligándolo a cicatrizar de a poco. Pero no quiero curarme. No me quiero ver distinta. Esto es lo que me gusta. Esto es genial. Estar neutra en medio del huracán, de la tormenta, de las lágrimas. Poder sentirme en contacto con la nada, y mimetizarme, y que las arrugas y los nudos se vallan, se queden en la nada. Quedar parada en medio de la calle vacía, llena por el aguacero al chocar contra mi cara que posicionada hacia arriba espera por un rayo para que acabe con todo. Ya no miro su foto. Hombre maduro y vivaz, consumido por humo. Rota la promesa de aguantar. Roto el corazón de la beba. Rota por siempre la familia. Enfermedades rondan las calles, y si pretendo quedarme en ellas cuando la gente duerme, debería tomar recaudos. ¿Para qué darme sueños, si a tan corto rato me los sacás de un manotazo? ¿Para qué siquiera darme la vista, si es tan fríamente azulada como la tuya, haciéndome revivir los fantasmas que dejaste al irte? Asquerosamente rubia, asquerosamente blanca, asquerosamente igual a vos. Entonces me empiezo a romper la espalda al contar los pesos que cargo. Entonces es cuando te veo borroso y lleno de rojo, lleno de humo. Entonces es cuando reconozco. Cuando me doy cuenta que sí, el huracán me empezó a arrastrar hacia arriba y arriba. No era sensación de paz. Eran las lágrimas que precedían a la catástrofe, regalándome océanos de recuerdos, mares de amores, ríos de denuncias. Solo salir del estado mudo en el que vivo tu ausencia genera distorsiones. Fueron grandes marcas violacias en los párpados, nariz colorada, cachetes al rojo vivo. Ojos que languidecen. Mirada frustrada, sin entender, sin nunca ser entendida. Es por eso que me encanta la idea de ser Suiza. Ser nula en todo. Y no tener que soportar otra vez el peso del río en mi cara, ni lo que me genera esa descarga cada vez que te presentas en mis rezos. ¡Entonces tampoco rezo! Bueno, eso sería mentir. Como es que yo, acá, esperando a que salga el sol después de tanto tiempo sin calor, en estado de nube sobre todo la cuidad, pido por vos. Contradecirme otra vez, no me importa. No van a alcanzar nunca las lágrimas para sanar el tajo. Y si hubieran suficientes, creo que preferiría seguir recordándote en todo lo que yo no puedo ser. En todo lo que nadie más me puede ofrecer. Recordándote como ese al que entre risas y llantos, le dije mi primera palabra. Aquel que se acuesta a mi lado todas las noches en sueños, y me canta. Aquel, dueño de mis ríos, mis océanos, mis mares. Aquel, al que le pertenezco, y aquel que nunca me perteneció.
lunes, 12 de julio de 2010
martes, 6 de julio de 2010
Mas que excitante, empalagador. El verla retorcerse. El verla acurrucarse sobre su flácida espalda, marcada de tensión. Llevada hasta su punto máximo. Volviendo a cero y retomando otra vez.
Hasta quebrarla.
Las costillas relucidas sobre la piel con dulces cardenales violáceos. La cara congelada en un sueño de terror.
Es tan perfecta, que merece ser destruida.
Y si no te dejo descansar es porque quiero que sientas. Que sientas hasta desear no sentir nunca más nada.
Y si no te dejo dormir, es para que te vuelvas irritante, y que la impotencia crezca, muy dentro tuyo.
No tengo motivos. Y a la vez los tengo todos. Puede ser que la única forma de amor que haya conocido sea destruirlo todo. Y aun así, noto la divagación en mi mente. Pero mi naturaleza me gana. Y si para que yo pueda sentir, ella debe sufrir, Que así sea.
Y no es que me niega. La débil contracción de sus piernas al tratar de poner una barrera entre los dos no me es obstáculo. Sus gritos a medio gritar, sostenidos en un seseo extenso y lastimero me llenan los oídos de poesías. Bueno o malo. Dulce o agrio, me aseguro que sea lo primero y lo último que vea.
Y en la pelea a la que la someto todas las noches, en la pelea que siempre gano, se pierde un poco más.
Los ojos desorbitados y dilatados, los labios se mueven sin hablar. Creo que fue a mitad de una de tantas luchas que se olvidó de respirar, o algo parecido.
Al final, se dejó vencer. Al final, se escapó.
Entonces, viendo que este es el fin de la hipocresía, de la sátira y de la obligación, feliz de no volver a tener que decirle te amo, feliz de no volverla a obligar, feliz de la infelicidad en la que vivió su último tiempo sumergida, cierro los ojos y sueño- soñar, algo que ella no pudo hacer en todo este rato.
Prohibiendo lo que nos hace humanos, negando la vida, la libertad, ocupando cada pedazo de cabeza, cada pedazo de cuerpo, adorando lo que desprecias, disfrutando cada gota de dolor. Adornando a la desesperación con flores, adornándote con púas.
Tal vez mañana me despierte con un gusto amargo en la boca. No importa. No necesito un psicoanálisis. Ella se rindió y yo gané, una vez más.
domingo, 4 de julio de 2010
Me caían por la cabeza, la frente, el cuello. Toneladas de él por todo mi cuerpo.
Bajaba y subía. Subía y bajaba.
No sirve el llanto. Todas las lágrimas lo impulsan con más fuerza hacia mí. No sirve rogar, si mis manos sujetas me impiden rezar por acabar con este castigo de una vez.
Mi cara; horrorizada, rota y morada, y la suya, mostrándome los dientes. Riendo de rabia y placer.
Tengo la panza dura, los pechos cortados, los brazos amarrados, negros. Mis piernas, con la impotencia de rechazar y fracasar, tensionadas. Todo hace que duela mucho más.
No puedo, no puedo explicar la sensación de ardor que recorre mi vientre. La sangre desparramada rompe con el blanco y el negro, entremezclándose en la pelea.
Otro golpe.
Mientras más fuerte lo hace, más duro me da la espalda contra el piso. Y no para, él sigue, como quien en un frenesí no deja de convulsionar. El grito ahogado en mi garganta responde a los insultos que sus dientes escupen. Margaritas sobre mi piel. Espinas sobre mi piel. Los ojos hinchados no ven más que nubes, cansados de ver su figura moviéndose contra la mía, cansados de ver la humillación que precede a esta escena, llenos de lagañas.
Se repite. Otra, y otra, y otra vez. Tomando todo de mí, ¿es que queda algo más que te puedas llevar?
Y me tira. Y me levanta. Y me vuelve a tirar. Solo para recordarme que le pertenezco y que me puede patear cuando se le dé la gana.
Perdida en la espera de escapar de todo lo que me supera. Esperando a que la esperanza me abandone.
Y no creas cuando te dicen ‘’te amo’’. No creas en lo especial que sos. No creas. Pedazo de carne ahora y siempre. Eso somos.
Me penetran las ganas de dejarme llevar, y a último momento, acabar desmembrada en el pavimento. Me dejo estar a regañadientes. Las piernas aflojan, mi panza sigue dura, mi vientre sigue sin vida.
Me dejo y ya no duele. Ya no siento. Sus manos son la nada en todo mi torso. Sus dedos son plumas que rozan y dan escalofríos. Y una sonrisa curva mi cara, y llorando de alegría rio. Rio como nunca antes. Y veo campos. Veo vida. Y en espasmos de dolor y agonía veo cielos, veo ríos, veo el final. Y a medida que dejo cerrar los ojos con cada movimiento devastador, mi cuerpo se hace sombras. Mi cabeza, mi frente, mi cuello están limpios, sanos. Mis brazos, mi panza, mi vientre, mis pechos, intactos.
El olor a piel se va de mí.
El sudor se seca. Los poros se cierran.
La vida se escapa.
Era la única forma de volver a respirar. lunes, 28 de junio de 2010
domingo, 27 de junio de 2010
No sirve el llanto, todas mis lágrimas no ahogarán mi dolor. Libérame de tu sufrimiento. No puedo odiarte una vez más. Porque tú me entierras viva. Y todos necesitamos respirar de alguna manera. No me dejes morir. Demasiado consumida por todo tu vacío y mentiras. Todo lo que hice fue amarte, Ahora detesto la pesadilla en la que te has convertido. No puedo dejar que me engañes, no te necesitaré de nuevo. Hazme sentir este amor que solíamos tener, todo lo que veo es negro y frió. Mientras trato de tirarte hacia el piso, el piso.
Puedo sentir tus dedos cuando cierro mis ojos. Toma tu veneno, mira adentro. Caigo en sueños. He estado esperando por tu toque para que me lleves a casa. Durmiendo, la muerte vendrá y me dejará fuera de la luz del sol. Las sombras me tiran contigo, cuando la luz de luna canta, la oscuridad me trae de vuelta a morir contigo. He dado toda mi vida para estar a tu lado. Mi corazón está esperando y se está rompiendo por retornar a quemarse contigo esta noche. Odio todo lo que soy cuando me acuesto a tu lado. Tomando todo de mí, ¿es que la gente no significa nada?
Cayendo de rodillas frente a ti, tan avergonzada al ver mi debilidad llenar tus ojos. Innecesariamente me perdí delante de ti. Ahora enfrento las consecuencias de mi traición. ¿Debemos sacrificar? ¿ Dejar nuestra historia morir? Dichosas canciones de cuna vuelven a mi mente. Si seguimos un rato, dejar al amor sobrevivir. Delicadamente gateando hacia tu tumba. Cielo perfecto. La sombra encuentra mis mentiras, bastante bueno para siempre querer más. Reemplaza todo tu amor con dolor, tan miedoso de enfrentar el mundo solo.
No vas a desaparecer. Estos recuerdos de dolor todavía bailan a mi alrededor. Derramando sobre todas las cosas belleza, veo tu cara en todo delante de mí. Tu voz me está persiguiendo. Tan miedosa de soñar. La historia se está repitiendo, gritando, m o n s t r u o s, estoy sangrando. Estoy perdiendo luz en mi misma. Regresa a mí, porque solo tu puedes salvarme. Yo pertenezco a ti ahora, oh, por favor cede ante mí. Y quédate para siempre, no me dejes atrás.
¿Estamos solos? ¿Hay más de lo que nosotros creemos? Persiguiéndonos en estas paredes, las sombras se arrastran, revelando. El miedo en mi, se queda en mi. Las pesadillas aquí adentro. Mis miedos oscuros. Todo en mi cabeza de nuevo. Las pesadillas que yo podría escuchar, todas mis lágrimas me tiran a través del infierno otra vez. Me despierto en la noche, y rezo por haber estado soñando, no hay donde esconderse de esta pesadilla que me llama. El miedo en mi, se queda en mi.
Los recuerdos inundan mi cerebro. Lágrimas ahogan mi corazón lleno de rabia. El silencio cegador ocupa tu lugar. Rota para siempre por esta vida ¿Por qué? Despierta de donde estás. No digas adiós. Estoy orando por más tiempo. No duermas esta noche. Dios me escuche, que te mantenga a salvo. El tiempo se quedo congelado, sin fuerzas. Rota para siempre por esta vida. ¿Por qué? Despierta de donde duermes, no digas adiós. Estoy orando por más tiempo. No duermas esta noche. Destruye, sueño pacifico, tu último aliento morirá.
Los recuerdos se desvanecen en el silencio. Persiguiéndome esta noche. Con esperanzas que duran para siempre, aprovecho este momento, este será el último. La mañana aparece, y la luz del sol se lleva el dolor lejos de mí. El final feliz nunca llegó, y yo sigo esperando por una vida que nunca fue. Y todos los sueños que pongo a descansar, el fantasma que me mantiene después de todo en lo que me he convertido. Yo soy una sola. Cierro los ojos y defiendo mi corazón vacío, que después de todo anhela morir. Cuando se enfrenta la mentira y el amor vacila, me quedo con solo el tiempo. Y el tiempo romperá los sueños que tienen dolor. Yo soy solo una.
La noche está viva con el olor de la locura. Se estira por mí y llama mi nombre. Yo ruego por silencio, para acallar su llanto. ¿Cómo este asilo se convirtió en donde duermo? Tan avergonzada de esperar. Toda mi vida fallaste en mantenerme a salvo. Mi mundo entero quedó abandonado. No dejaré que destruyas mi fe una vez más. Todas mis preguntas no reciben respuestas. Encerrada y tensa de este mundo exterior a mí. Mami, ven a buscarme esta noche. Todas mis preguntas no tienen respuestas, puedo sentir el miedo dentro mío. Mami, ven a buscarme esta noche. Tan cerca que casi pude saborear mi propia tumba. Mi momento de egoísmo causado por tu dolor. Casi tiro esta vida que tú me regalaste. En esta institución por ti ahora yo rezo.
Perdóname,
con alas adórname.
Así podré volar.
.-
Perdóname,
con alas adórname.
Así podré volar.
.-
miércoles, 23 de junio de 2010
martes, 22 de junio de 2010
¿Me ves? Estoy parada delante de tus ojos.Hecha pedazos, dejada en tu mente.¿Cuándo falló el amor?,¿Porqué estamos en guerra?,¿Dónde caímos, dónde es que lo hicimos mal?¿Hemos perdido todo?Te dejo ir para sentir la luz afuera.Sin ti yo solo me siento,Me siento tan viva.Puedo definir donde el bien se secó.Puedo recordar cada lágrima que lloré.Memorias de mentiras, desperdiciado todo este tiempo.Ahora lo hemos perdido todo.Te dejo ir para sentir la luz afuera.Sin ti yo solo me siento,Me siento tan viva. Debe haber más en la vida de lo que acabo de dejar atrás. Entro en la luz del sol, impulsada por la rabia y el placer. No hay lugar para la debilidad, Yo olvidaré tu dulce beso.
lunes, 21 de junio de 2010
Misguided
Okey okey; recapitulemos todo, pongamoslo en el piso, tiremosle alcohol y veamos como todo va mal.-
Rompiendo todo al paso, quedando mal parados con las raíces enroscadas tropezamos. Y que cruel la mente que no me deja escapar, Y que cruel el profeta que no me deja sanar, volviendo a abrir una y otra vez la herida, que no para de sangrar. Y aun así se que no es una bonita vista la que viene después de todo. ¿Será que tengo el corazón barato, o las piernas muy rápidas? Y aun así duele, con cada letra, cada palabra, cada respiración, cada llanto. Nada es suficiente y nada nunca lo va a ser. Es por eso que desde hoy le doy la espalda a mis sentimientos, a mi religión, a mis ojos, a mi cadera, a mi garganta. Dejar de quebrarme para sentirme viva. Si hay otras formas de sentir, y las conozco, pero el volver se torna inevitable cuando cae el sol.
¿Es que así se sienten Ellos cuando luego de obtenerlo todo me voy sin mirar atrás? ¿Es que ahora me vuelve el dolor punzante que sé que dejo en sus panzas? Seré la condena de muchos, pero mi karma es mas grande que el de todos ellos juntos. Es mas grande que yo. ¿Cómo puede ser que sea tan diminuto, tan inferior y tener el poder de romperme las piernas para no escapar a la fría condena de quedar como insulsa ante todo?
La vida llama y vos sos una llaga que tiene que desaparecer ahora, y dejar de propagarse por mi boca-.
jueves, 17 de junio de 2010
If I ever feel like letting go, will you let me fall?
Mentiría si dijera que no me siento amenazada. La vida es más dulce si se vive en ardor. Pero las fuerzas para sostener las paredes son cada vez más escasas, con cada aliento que me roba.
No quiero creer. No necesito nadie que me diga lo que ya se. No necesito.
El dilema llega cuando te das cuenta que no sos autosuficiente, y te cabe por las noches. Es donde más se muestra.
Tuve tiempo para formarme y no importas, no importo, si después de todo somos obras defectuosas, construidas para ser destruidas. Asique dejo crecer el pantano de lágrimas y desilusiones,
y contenta me hundo.
Me hundo por todo lo que no quiero ver, por todo lo que no pretendo sentir. Por todo lo que no quiero revivir.
Y mientras contengo la respiración se me acalambran las piernas, las muñecas, el cuello. Es muy difícil dejarse llevar cuando la corriente es tan fuerte y salir ileso. Aunque no pretendo salir ilesa, claro.
Y mientras dejo escapar las últimas burbujas de aire, que corren veloces al exterior, recorro mi estómago con las manos. No puedo parar las punzadas con solo apoyarlas, y no es que me duela. La falta de aire se empieza a notar. Me zumban los oídos y los ojos no ven, entre la oscura agua.
Y mientras me dejo, siempre fui muy sensible al sol, asique supongo que en la oscuridad mi pálida piel no desentona tanto.
Y mientras cierro los ojos, cansados y orgullosos, su figura es lo último que veo, tratando de inducirme al ‘siempre hay más’. Donde? Acá? Allá? Con vos?
Y si eso significa volver a pasar otra vez por todo, tener que verme acá, congelada y caliente, esperando a la guerra sobre mis pies, si significa eso,. No me puede pedir que vuelva atrás, habiendo llegado tan lejos. Rompeme toda y volveme a armar, pero no seré yo quien lo sienta. Y eso es lo peor. El tratar de alejarlo lo hace más cerca que nunca. Y por eso me siento amenazada.
Porque mis paredes parecen de goma espuma cuando eran de granito.
Porque puede entrar y salir cuantas veces le plazca, y aún así vuelve. Nada le asusta. Entonces ante la duda y el pitido en los oídos, trato, como una enferma, despertar los tobillos con pequeñas patadas. El oxigeno es casi nulo y no tengo el suficiente como para hacer la sangre correr a los músculos e impulsarme hacia arriba. Sé que me voy a arrepentir. Siempre lo hago.
Pero si es capaz de sacarme del agua, mirarme a los ojos y no asustarse de mi mirada,
si no se marcha ante este ademán que adquirí de ver Titanic,
por esta insulsa obsesión con las huidas difíciles, pero finitas,
por mi cara congelada en el horror de un sueño suicida,
tal vez valga la pena tratar.
Aunque sea,
una vez más.
I'm gonna make it alright, but no right now.-
miércoles, 16 de junio de 2010
Dame una oportunidad para recordar
Y te puedes llevar todo mi dolor.
Un beso y me rendiré.
Las vidas peligrosas son las más letales.
Una l l a m a para quemar todos los Imperios.
Tan brillante, que al sol le dará verguenza elevarse.
Enamorada de todos estos vampiros.
Y puedes irte, como la cordura me abandonó.
Y puedes irte, como la cordura me abandonó.
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martes, 15 de junio de 2010
I'm waiting for you to drown in my loveSo open your arms.I'm waiting for you to open your armsAnd drown in this love.
So my love, your laughter is finally turning into tears.And you're begging for more though the end is getting near.Come closer my loveI'll violate you in the most sensual way...
until you drown in this love.~
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